domingo, 20 de abril de 2014

UNA PUERTA ABIERTA A PICOS DE EUROPA

 Silvia parece invitarnos a acompañarla en su primera excursión por la "alta montaña", en la conocida ruta del Cares.
¡Vamos chicos!

 Pero antes debemos proveernos de los necesarios víveres para sobrevivir a esta pequeña gran aventura. Lo hacemos en la típica tienda de pueblo (Arenas de Cabrales) donde puedes encontrar cualquier cosa que necesites, por peregrina que sea.

 Ya en el comienzo de la excursión posamos la "cordada" al completo: Ernesto, Silvia, Marian y Daniel.

 Mucho montañero aprovechando sus vacaciones de Semana Santa.

Nos lo tomamos con mucha tranquilidad (como no podía ser de otra manera con los niños) haciendo paradas y observando todo lo que nos rodea.

 Como alguna curiosidad geológica que te lleva a pensar de qué manera se quedaron estas enormes rocas en tan frágil equilibrio...

 Culebrera europea (Circaetus gallicus)
Una pareja de culebreras europeas.

 Lagarto ocelado (Timon lepidus)
 Un enorme lagarto ocelado junto al camino.

 Alimoche común (Neophron percnopterus)
Varios alimoches nos acompañaron durante la dura subida del comienzo de la ruta.

 Buitre leonado (Gyps fulvus)
Los más abundantes eran los buitres leonados.

Águila real (Aquila chrysaetos)
Mi preferida entre las rapaces era hostigada sin compasión por una pareja de cuervos.


Llegamos al final de nuestra particular etapa de iniciación, los collados, tras haber ascendido durante 3,5 km un desnivel de 300 mts.
Un reparador descanso...

 Interrumpido por las descaradas cabras.


Panorámica con mis pequeños y las moles rocosas donde enfocaríamos nuestros prismáticos en busca de alguna sorpresa.

 ¡Muchos buitres!

Y entre ellos una silueta inconfundible y magnífica.
¡Quebrantahuesos!

 En esta foto de arriba hacia abajo:
  Quebrantahuesos, buitre leonado y águila real.

 Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
Debe tratarse de un ejemplar adulto proveniente de Pirineos y que parece haber hecho buenas migas con la jovencita Deva, ejemplar reintroducido en la zona dentro del Programa de recuperación del quebrantahuesos en Picos de Europa, y que abre una ventana a la esperanza de poder disfrutar de esta bella y emblemática ave en tierras cántabro-astures.

  Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
Muchos compañeros de afición no ven con buenos ojos este programa de recuperación ya que entienden que primero habría que solucionar los problemas que en su momento llevaron al buitre barbado a la extinción, principalmente el maldito veneno.
Yo sin embargo veo en la vuelta del quebrantahuesos a Picos de Europa una posibilidad de concienciar a muchísimas personas de este gravísimo problema para gran parte de su fauna amenazada (osos, lobos, águilas, buitres...) y que con este programa y su labor divulgativa puede salir a la luz.

 Águila real (Aquila chrysaetos)

 Cuervo Corvus corax)

 Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Tras el descanso y las interesantes observaciones comenzamos el descenso.

 Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Las fotos de la jornada fueron tomadas con la FZ72 y, por supuesto, Daniel continuó practicando con ella.

 Lución (Anguis fragilis)
A pesar de su apariencia de ofidio (serpiente) se trata de un lagarto ápodo muy común e inofensivo.
 Ya sé que al amigo Jesús Dorda no le hará mucha gracia ver como manipulamos al reptil en cuestión, pero se trataba de alejar al lución del camino tan transitado y peligroso.

 Miradas desafiantes
Una vez alejado a una zona más segura continuamos nuestra marcha.

No estoy seguro de esta identificación pero creo que puede tratarse de una lagartija serrana, bastante común en la cercana zona de Bulnes.
Finalmente Ángel R. Elizalde me saca de mis dudas y me confirma que se trata de una común Lagartija roquera (Podarcis muralis).

Y acabamos la jornada felicitando a nuestra campeona, Silvia, que hizo los 7 km de continua subida y bajada sin quejarse para nada, y no perdiendo en ningún momento su encantadora sonrisa.

miércoles, 16 de abril de 2014

¡CUATRO AÑOS!

 Plácido era un joven buitre leonado de la famosa colonia cántabra de Candina y que ese mismo día cumplía 4 años alejado del resto de su familia. La mayoría de las carroñeras se peleaba en ese momento con alas, picos y garras, mientras devoraban el cadáver de un corzo, muerto esa misma noche. 
Plácido había comido la tarde anterior y no tenía ganas de meterse en trifulcas con el resto de buitres por unos pocos despojos y pellejos, y menos en un día tan importante para él. Estas continuas peleas forjaban el carácter arisco de su especie, y ese gesto, casi de matón de barrio, que los delataba.
 Nuestro joven buitre prefirió acomodarse en uno de los postes que afeaban el paisaje de la Sierra de la Vida pero que eran tan interesantes para un ave curiosa, con la mente abierta y ganas de conocer mundo. 
Desde allí divisaba gran parte de las Marismas de Santoña, el castreño Pico Cerredo, y el precioso Valle de Liendo además de, lo que más le interesaba, todos sus vecinos alados y sus vidas cotidianas.
Envidiaba la velocidad de los vencejos, el colorido de los jilgueros, la alegría de las golondrinas... pero él era un buitre, por favor, un poco de seriedad.

Se le acercó el gorrión al que llamaban por su alegría Chispas. De él envidiaba su descaro y desparpajo.
 El pequeño se posó a escasos dos metros de Plácido y ¡oh, sorpresa! se dirigió con simpatía al buitre al que interpeló:
-¿No te aburres?
-Pero, ¿cómo se te ocurre hablarme así?- preguntó anonadado el buitre, poco acostumbrado a este tipo de confianzas.
-Y ¿por qué no? Te conozco desde hace más de un año y sé que eres un buen tipo, raro pero buen pájaro.
-No creo que tengamos mucho de que hablar. Un buitre y un gorrión ¡Qué locura!
-Pues yo creo que sí. A los dos nos gusta observar... y los dos volamos. Yo te puedo enseñar los rincones más cercanos y escondidos que a ti te resultan inaccesibles, y tú llevarme a esas altas montañas donde nunca me he podido acercar pero con las que a menudo fantaseoexplicó el pequeño gorrión entusiasmado.
-Visto así...? -meditó Plácido.
-Vamos, sígueme -gritó Chispas a su nuevo amigo que observó como se adentraba en un cercano maizal.


Y así fue como Placido conoció un nuevo mundo de la mano del pequeño gorrión y, además, tuvo el placer de mostrar a Chispas la grandiosidad de las montañas y una nueva visión del mundo, desde las alturas, con una mayor perspectiva.

"No sin mis prismáticos" cumple también 4 años y su filosofía sigue siendo la misma desde que comenzó su andadura.
  Mostrar, compartir y aprender del resto de aficionados a la Naturaleza los misterios y bellezas del maravilloso mundo que nos rodea y que nos hacen disfrutar mucho más, de éso estoy seguro, en nuestro efímero paso por la vida.
Para ello prefiero quedarme con lo que nos une (como hacía el gorrión Chispas) y no con nuestras diferencias que, seguro son muchas, pero poco importantes.

Finalizo con las estadísticas del blog en su cuarto aniversario:
288.500 visitas, 217 extraordinarios seguidores y 712 entradas en las que he tratado de transmitir la pasión que siento por la vida y por todos sus protagonistas.

¡Muchísimas gracias por ayudarme a conseguirlo!



viernes, 11 de abril de 2014

EN ABRIL... AVES MIL

 Espátula común (Platalea leucorodia)
Buen momento para disfrutar en Santoña del paso de espátulas comunes hacia sus zonas de cría en Holanda.

 Espátula común (Platalea leucorodia)
Además la mayoría son preciosos adultos que lucen su plumaje estival con elegancia y distinción.

 Espátula común (Platalea leucorodia)

 Espátula común (Platalea leucorodia)
El día 6 de abril un buen bando de más de 20 ejemplares se alimentaba junto a las agujas colinegras al otro lado de la carretera de la charca de Gandarias, en Cicero.

 Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)

 El día 9 de abril la charca presentaba un animado aspecto.

 Con la pleamar, mientras las espátulas descansan, los moritos se alimentan a su lado.

 Morito común (Plegadis falcinellus)

Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)
 Ese mismo día pude observar en la orilla una bonita hembra de cigüeñuela.

 Garceta grande (Casmerodius albus)
A día de hoy (11-4-14) todavía se pueden ver en la marisma algunos invernantes de lujo.

 Colimbo ártico (Gavia arctica)
Colimbo grande y ártico son de lo más destacado.

 Arao común (Uria aalge)
Pero llaman la atención por su elevado número los álcidos, alcas y araos que tanto en el puerto de Laredo como en el de Santoña dan color a sus tranquilas aguas.

 Aprovechan para alimentarse.

 Y cuidar de su plumaje.

Tres alcas rodeadas de un par de araos.

 Los típicos trenes de álcidos en vuelo, se forman ahora en el agua, lo que me facilitó la tarea de hacer un pequeño censo de las aves que había el día 9 en Santoña: al menos 20 ejemplares, 13 araos y 7 alcas.

 Avión zapador (Riparia riparia)
 A los que no pude contar fueron a los innumerables aviones zapadores que pasaron por la zona a muy baja altura y durante 10 minutos sin cesar.

 Foca gris (Halichoerus grypus)
El día 9 de abril la foca gris se dirigía a la boya donde descansa habitualmente. Lo que yo no tenía claro es cómo subiría a ella; ¿quizás de un salto tomando impulso?

 Foca gris (Halichoerus grypus)
Nada de éso. Todo es mucho más sencillo.

 Foca gris (Halichoerus grypus)
Se agarra con sus patas delanteras al borde...

 Foca gris (Halichoerus grypus)
Y con su propio peso se inclina la boya...

 Foca gris (Halichoerus grypus)
Facilitando que la foca se arrastre "como una foca"...

 Foca gris (Halichoerus grypus)
Y se coloque en el centro para equilibrar el conjunto. Además aprovechó para rascarse las espalda con la enorme argolla metálica.

Foca gris (Halichoerus grypus)
Esto lo suele repetir todos los días durante la pleamar.
 Y de este modo, por fin mis hijos, Daniel y Silvia, pudieron disfrutar de la famosa foca que se les había resistido durante todo el invierno.
¡Y cómo les gustó!